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Japón lanzó una de las misiones a Marte más relevantes de los últimos años: buscará traer a la Tierra una parte de la luna Fobos

Una sonda de la agencia japonesa JAXA intentará posarse sobre la superficie de la luna marciana y extraer muestras para analizar en laboratorios terrestres. Hasta ahora ninguna nave lo logró.

Japón lanzó esta semana una de las misiones de exploración espacial más ambiciosas de los últimos años. Su objetivo es llegar a Fobos, la mayor de las dos lunas de Marte, aterrizar sobre su superficie y traer a la Tierra muestras de rocas y suelo que permitan investigar cómo se formó el sistema marciano y conocer mejor los orígenes del sistema solar.

La misión, llamada Martian Moons eXploration (“Exploración a las lunas marcianas” o MMX), despegó el martes 20 de octubre desde el Centro Espacial de Tanegashima, en Japón, a bordo de un cohete H3 y marcó el comienzo de una expedición que se extenderá durante cinco años.

La nave, desarrollada por la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), viajará durante aproximadamente diez meses hasta las proximidades de Marte. Una vez allí, estudiará sus dos satélites naturales, Fobos y Deimos, e intentará ejecutar una maniobra que nunca se completó con éxito: descender sobre una luna marciana, recoger material de su superficie y transportarlo hasta nuestro planeta.

Japón lanzó una de las misiones a Marte más importantes de los últimos años: buscará traer a la Tierra un fragmento de Fobos. (Imagen ilustrativa: ChatGPT)
Japón lanzó una de las misiones a Marte más importantes de los últimos años: buscará traer a la Tierra un fragmento de Fobos. (Imagen ilustrativa: ChatGPT)

El proyecto cuenta con una inversión estimada de 578 millones de dólares y la participación de la NASA y agencias espaciales europeas. Su complejidad radica en que deberá realizar operaciones a millones de kilómetros de la Tierra, aproximarse a un cuerpo con una gravedad extremadamente débil y despegar nuevamente con las muestras.

Según informó JAXA, el cohete completó su vuelo de acuerdo con lo previsto y liberó la sonda aproximadamente 71 minutos después del despegue. Este miércoles, la agencia también confirmó que MMX había superado satisfactoriamente las operaciones iniciales de verificación de sus sistemas.

Cómo será la misión japonesa que intentará aterrizar en Fobos

MMX tiene previsto alcanzar Marte en agosto de 2027. Desde allí comenzará una etapa de observaciones destinada a estudiar las características de Fobos, identificar posibles zonas de aterrizaje y obtener información sobre la superficie de Deimos.

Fobos es un pequeño satélite de forma irregular, con un diámetro medio de aproximadamente 22 kilómetros. Su cercanía al planeta rojo y su escasa gravedad representan desafíos particulares para cualquier nave que intente descender sobre él. De hecho, la sonda no podrá mantenerse en una órbita convencional alrededor del satélite debido a la influencia gravitatoria de Marte. En lugar de orbitar directamente alrededor de Fobos, la nave seguirá una trayectoria especial alrededor de Marte que le permitirá mantenerse cerca de la luna, observar su superficie y preparar las maniobras de aterrizaje.

Uno de los elementos más importantes de la misión será Idefix, un pequeño vehículo robótico de cuatro ruedas desarrollado por las agencias espaciales de Francia y Alemania. El robot, aproximadamente del tamaño un poco más grande que una caja de zapatos, será enviado a la superficie de Fobos entre fines de 2028 y comienzos de 2029. Su objetivo será desplazarse durante un máximo aproximado de 100 días, estudiar las propiedades del terreno y obtener información que ayude a preparar el descenso de la nave principal.

La etapa decisiva llegará cuando MMX intente realizar hasta dos aterrizajes sobre el satélite. Para evitar que la sonda rebote o vuelque debido a la bajísima gravedad, sus patas estarán preparadas para absorber parte de la energía del contacto con el suelo. Una vez sobre la superficie, la nave utilizará dos mecanismos de recolección. El primero será un dispositivo de perforación instalado en un brazo robótico, capaz de extraer material del subsuelo. El segundo, aportado por la NASA, utilizará gas nitrógeno a presión para impulsar pequeñas partículas hacia un recipiente de almacenamiento.

El objetivo es obtener al menos 10 gramos de material de Fobos, una cantidad que podría resultar suficiente para realizar estudios químicos, mineralógicos e isotópicos en laboratorios terrestres.

El cronograma de la misión contempla el regreso de las muestras a la Tierra en 2031, mediante una cápsula que aterrizará en Australia.

Qué buscan descubrir los científicos en la luna de Marte

La investigación tiene una pregunta central: ¿de dónde salieron Fobos y Deimos? A pesar de décadas de observaciones, los científicos todavía no consiguieron determinar con certeza cómo se originaron estos dos pequeños satélites.

Una de las principales hipótesis sostiene que son antiguos asteroides que quedaron atrapados por la gravedad de Marte hace miles de millones de años. Su forma irregular y algunas características de su superficie respaldan esa posibilidad. La otra explicación propone que se formaron a partir de los escombros de una colisión gigantesca entre el planeta y otro cuerpo celeste durante las primeras etapas de la historia del sistema solar.

Determinar cuál de estas teorías es correcta permitiría reconstruir parte de la evolución del planeta rojo y comprender mejor los procesos que dieron origen a otros cuerpos del sistema solar. Las muestras que MMX traerá a la Tierra serán fundamentales para resolver ese interrogante, ya que, a diferencia de las observaciones realizadas desde el espacio, los análisis en laboratorio permitirán examinar directamente la composición de los minerales y buscar señales de su historia geológica.

La proximidad de Fobos a Marte también abre otra posibilidad científica: que parte del material acumulado en su superficie proceda del propio planeta rojo. Los impactos de asteroides y meteoritos pueden expulsar fragmentos de la corteza marciana al espacio. Algunos de esos restos podrían haber alcanzado Fobos y permanecido allí durante millones de años.

Si MMX consigue recuperar partículas de ese origen, los investigadores tendrían la oportunidad de estudiar material procedente de Marte sin necesidad de aterrizar directamente sobre el planeta.

La recuperación de las muestras está prevista para 2031. Entonces, si la misión cumple sus objetivos, los científicos podrán estudiar directamente un fragmento de uno de los cuerpos más enigmáticos del entorno marciano y buscar respuestas que, hasta ahora, permanecen fuera del alcance de las observaciones a distancia.

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