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Salud

Oxímetros: cómo se utilizan y qué recomendaciones son necesarias para su uso

En medio de la segunda ola de casos de coronavirus en la Argentina, el oxímetro de pulso (también llamado saturómetro) fue, semanas atrás, uno de los productos más “clickeados” en el Hot Sale, según informó la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE).

Pero, ¿para qué y cómo se usa? ¿Qué recomendaciones se necesitan para utilizarlo correctamente? ¿A qué tenemos que estar atentos? Te lo contamos en esta nota.

Qué es el oxímetro de pulso y cómo debe utilizarse

Se trata de un pequeño dispositivo médico que se coloca en un dedo y que, de manera indirecta, mide el porcentaje de saturación de oxígeno transportado por la hemoglobina en la sangre de un paciente. Los equipos de fácil acceso suelen mostrar en la pantalla 2 valores: oxígeno en sangre y frecuencia del pulso cardíaco.

El aparato se hizo conocido con la COVID-19, pero se utiliza desde hace años en los consultorios médicos para medir el oxígeno en sangre de pacientes con diversas enfermedades, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

En muchos casos de COVID-19 puede ocurrir lo que se denomina “hipoxia silenciosa”; esto es que haya una disminución de la saturación de oxígeno en la sangre (hipoxia) sin que el paciente presente dificultad para respirar u otro signo de alarma.

Este fenómeno es más frecuente en pacientes adultos mayores y representa un riesgo, dado que podría demorar el manejo hasta que el paciente presentara estadios avanzados de lesión pulmonar, con aumento de la probabilidad de complicaciones y de la mortalidad”, explica la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en un documento sobre “aspectos técnicos y regulatorios sobre el uso de oxímetros de pulso en el monitoreo de pacientes con COVID-19” publicado en agosto de 2020.

“Los oxímetros de pulso de uso doméstico podrían ser una herramienta útil en el monitoreo remoto de pacientes COVID-19 porque permitirían detectar más tempranamente a pacientes con hipoxia silenciosa y potencialmente evitar su deterioro clínico”, precisa la OPS.

¿Cómo deben utilizarse? “La saturación debe tomarse en varios dedos, ubicada la mano debajo de la altura del corazón, con el paciente en reposo. Se deben evitar las manos frías, las uñas pintadas o esculpidas”, así como evitar medirla durante el estado febril ya que en ese caso suele estar más baja, explicó a Chequeado Alejandro Salvado, jefe del Servicio de Neumonología del Hospital Británico.

Las lecturas del dispositivo deben observarse durante 30 a 60 segundos y registrar el valor que se presente con más frecuencia, explica la OPS.

Los especialistas consultados por este medio indicaron que los valores normales deberían posicionarse entre 95% y 99%, aunque pueden diferir en personas con patologías previas, como en el caso de un paciente con EPOC, cuando el valor “normal” puede ubicarse en porcentajes levemente más bajos. Si el aparato demuestra un valor más bajo de lo deseable, es importante no entrar en pánico, estar atento a la evolución del indicador y al resto de los síntomas y ante cualquier duda consultar al médico.

“Con el coronavirus, el parámetro más importante para poder evaluar la evolución de la enfermedad es el nivel de oxígeno en sangre, la enfermedad evoluciona mal cuando se compromete los pulmones y la manera de saber que están comprometidos son los síntomas como tos seca y falta de aire. Sin embargo, como este punto no es tan confiable, porque puede que el paciente no sienta tanta falta de aire a pesar del descenso en el nivel de oxígeno, eso se mide con un saturometro”, señaló a Chequeado Daniel Buljubasich, médico neumonólogo y ex presidente de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR).

¿Cuándo es recomendable adquirir un oxímetro?

Para Buljubasich no es necesario adquirir el dispositivo si el paciente no tiene COVID-19, aunque sí recomienda hacerlo en el caso de un paciente con diagnóstico de coronavirus y con síntomas respiratorios, mientras que lo considera optativo en pacientes con síntomas no respiratorios.

“Si tenés tos, que es el síntoma respiratorio que preanuncia todo a nivel pulmonar, en el COVID-19, sí es interesante tener un oxímetro. Algunos cuestionan que tomarse el nivel de oxígeno demora la consulta. Yo considero que, como la atención del paciente con COVID-19 es telefónica en el 100% de los casos, tiene importancia para el que está del otro lado de una línea telefónica saber qué nivel de oxígeno tiene el paciente y cómo es la evolución. La gran dificultad que tenemos con estos pacientes es que suelen llegar tarde a la consulta, entonces con el oxímetro puede ser que lleguen más precozmente”, apuntó.

Siempre con la supervisión de un médico

En un contexto de telemedicina frente a la pandemia de la COVID-19, el uso del oxímetro debe requerir siempre la supervisión de un especialista que correlacione los síntomas y el estado clínico con lo que señala el dispositivo.

Así lo remarca tanto la guía oficial de la OPS como los especialistas consultados por Chequeado. “La oximetría sólo debe considerarse dentro del contexto de la presentación clínica general del paciente; un nivel de saturación de oxígeno normal no debe permitir descartar una afectación respiratoria clínicamente significativa en un paciente que presenta otros signos de alarma”, por lo que “el estado respiratorio puede deteriorarse a medida que avanza la enfermedad”, explica la OPS. En este sentido, es importante estar atento al resto de los síntomas para evitar una falsa sensación de seguridad.

Por otro lado, no hay que tomar el valor del oxímetro como valor único referente para evitar falsas alarmas. “Una oximetría aislada por ahí no nos dice nada, pero juntándolo con el resto de los síntomas que pueda decir el paciente va a ser importante”, agregó Buljubasich.

También es vital que un profesional pueda interpretar la variabilidad del aparato. “Los pacientes tienen acceso a equipos rudimentarios que son especiales para un monitoreo puntual, no para un monitoreo continuo. Todos los saturómetros miden de manera parecido y de manera confiable arriba de los 95, pero cuando empieza a bajar la saturación podés tener al mismo tiempo un paciente que señala 94 y otro mide 88, mientras que la condición clínica del paciente no cambió, simplemente que esos 2 oximetros están analizando la señal de manera diferente”, explicó a este medio Santiago Arce, jefe del Laboratorio de Función Pulmonar y Ejercicio del Instituto Lanari.

Uno como médico sabe cuándo distinguir ruido de no ruido y cuándo darle importancia a eso, pero los pacientes muchas veces ven estos valores bajos, se asustan y piensan que es motivo suficiente para consultar o dirigirse a una guardia y en realidad es parte de la variabilidad fisiológica o ruido por los problemas que tiene cualquier equipo de monitoreo. Ahí surgen las falsas alarmas”, agregó Arce.

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