El trabajo remoto y su comportamiento con nuestro cuerpo

Al no desplazarse ni recorrer pasillos de oficina, el cuerpo termina moviéndose mucho menos de lo habitual, algo que trae consecuencias medibles.
Salud15 de agosto de 2026RicardoRicardo

Pasar horas frente al escritorio empuja los hombros hacia adelante y hacia adentro, y el cuello se dobla hacia abajo. Esa postura tensiona los músculos del pecho y restringe la respiración, porque comprime los pulmones.

Algo similar sucede con los glúteos y el abdomen, que se “desconectan” tras largos períodos sentados. 

Cinco costumbres para compensar la rutina:
* Arrancar el día con movimiento. Unos minutos de estiramientos o una caminata corta mejoran el ánimo, la energía y la concentración
* Comer sentado, no de pie. Alejarse del escritorio a la hora del almuerzo activa el sistema nervioso parasimpático y ayuda a bajar la ansiedad acumulada.
* Simular un “viaje” al trabajo. Una vuelta a la manzana antes o después de la jornada funciona como límite simbólico entre la vida laboral y la personal, algo que en la oficina resolvía el propio traslado.
* Ejercitar las pantorrillas. Consideradas el “segundo corazón” por su rol en el bombeo de sangre hacia las piernas, es una rutina sencilla que puede hacerse sin moverse del escritorio.
* Buscar luz natural. Un estudio sobre trabajadores de oficina encontró que quienes tenían más luz natural dormían 37 minutos más por noche y rendían mejor en pruebas de pensamiento estratégico