El 98% de las personas con discapacidad quiere disfrutar de espectáculos, pero casi la mitad se sintió excluida

Cuáles son las oportunidades concretas para mejorar la accesibilidad: desde la información previa y la compra de entradas hasta el ingreso, la experiencia y la salida.
Salud17 de octubre de 2026RicardoRicardo

Una investigación inédita que busca comprender las barreras y oportunidades que existen en Argentina para que las personas con discapacidad, sus familias y sus entornos puedan acceder y disfrutar de experiencias de entretenimiento en vivo, como espectáculos musicales, películas de cine, exhibiciones, shows en vivo y eventos deportivos.

Los resultados muestran que existe un fuerte interés y una participación activa de las personas con discapacidad en la vida cultural, pero también una brecha significativa entre el deseo de participar y las condiciones que encuentran para hacerlo.

La accesibilidad a teatros o cines es uno de los temas que se evaluó. Foto: Adobe Stock
La accesibilidad a teatros o cines es uno de los temas que se evaluó. Foto: Adobe Stock

El diagnóstico sobre accesibilidad cultural en Argentina forma parte de “Más es más”, un movimiento impulsado por Disney para reunir a jugadores clave de la industria del entretenimiento en vivo y explorar conjuntamente posibles mejoras que impulsen una oferta cultural más accesible para las personas con discapacidad.

Cómo fue la investigación

Esta investigación aporta nuevos hallazgos y ofrece una mirada integral sobre las distintas instancias que atraviesa una persona con discapacidad al participar de una experiencia cultural. La misma se realizó entre enero y febrero de 2026 por la consultora especializada en investigación y tendencias Youniversal y alcanzó más de 600 casos a través de una encuesta online, con cuestionarios adaptados según el perfil de cada participante: personas con discapacidad que responden por sí mismas, tutores de menores de edad o de personas que no pueden responder directamente, y personas Sordas (señantes), para quienes se incorporó un video explicativo en Lengua de Señas Argentina (LSA).

En tanto, una fase cuantitativa de la investigación se realizó luego de una primera etapa cualitativa que incluyó el análisis de tendencias de mercado, entrevistas con actores clave de la industria, focus groups con personas con discapacidad y sus familias y entrevistas con asesores y organizaciones de la sociedad civil especializadas en discapacidad. En esta etapa se permitió identificar los principales obstáculos físicos, logísticos y comunicacionales que enfrentan las personas con discapacidad al acceder a una experiencia de entretenimiento, así como explorar las dimensiones simbólicas y emocionales asociadas a su disfrute cultural y el de sus familias.

La fase cuantitativa del estudio permite elaborar un diagnóstico completo que funciona como una radiografía más exhaustiva sobre el vínculo entre cultura, industria y discapacidad. Este relevamiento invita a pensar la accesibilidad como una cadena de decisiones hechas por personas que impactan en cada parte del recorrido que hace el público consumidor y convoca a abrir caminos donde se han encontrado barreras.

Así, permite identificar oportunidades concretas para que la industria del entretenimiento eleve sus estándares de accesibilidad, garantizando iguales condiciones de participación social para todos los espectadores. El estudio completo se encuentra disponible en formato texto y también cuenta con versiones en lenguaje sencillo, Lengua de Señas Argentina (LSA) y audiodescripción.

Los principales hallazgos

  • Hay participación, deseo e interés, lo que falta son mejores condiciones para sostener esa participación. La encuesta muestra una demanda cultural activa y resiliente: el 98% de las personas con discapacidad está interesado en participar de experiencias culturales, y el 84% asistió a algún evento de entretenimiento durante el último año. Al mismo tiempo, el 47% manifiesta haberse sentido excluido en alguna experiencia cultural. El problema no es la falta de interés, sino la distancia entre el deseo de participar y las condiciones reales de acceso.
  • La accesibilidad no falla en un único punto, falla en la cadena completa de la experiencia cultural. El acceso comienza mucho antes del evento: de las cinco etapas que se identificaron en toda la experiencia cultural (comunicación, ticketing, ingreso, experiencia y salida), solo el 31% encontró información clara antes de asistir, solo el 19% consideró accesible la plataforma de compra, apenas el 16% percibió la presencia de personal capacitado y solo el 12% identificó señalización accesible. Aunque algunas personas logran cruzar las barreras en las diferentes etapas, el recorrido completo presenta aún múltiples obstáculos.
  • La industria ya dio algunos pasos, pero desde la mirada de la audiencia aparece una tensión reveladora entre poder ingresar al espectáculo y poder disfrutarlo. Se encontró que el 69% considera que el espacio visitado fue accesible, pero la evaluación general de la accesibilidad de las experiencias culturales es de apenas 3,7 sobre 10. Esa diferencia sugiere que hoy muchas personas con discapacidad pueden ingresar a un espacio cultural, pero eso no significa todavía que puedan transitar la experiencia con autonomía, previsibilidad y disfrute pleno. El 70%, sin embargo, considera que la accesibilidad puede mejorar rápidamente con pequeños cambios.
  • La comunicación accesible es parte central de la experiencia cultural. La comunicación surge como una de las barreras más críticas. Más del 80% considera fundamental saber de antemano si un lugar es accesible, pero solo el 31% logra encontrar esa información con claridad. La accesibilidad empieza en la información y es una condición necesaria para decidir asistir, planificar la visita, llegar con tranquilidad y disfrutar de la experiencia.
  • El gran déficit hoy no es solo técnico: es humano. El 55% de los encuestados señalan que contar con personal capacitado es el facilitador más determinante para asistir a una experiencia cultural; sin embargo, solo el 16% afirma haber encontrado un acompañamiento adecuado. A pesar de esto, el 73% reconoce haber recibido ayuda del personal en algún evento, lo que demuestra que la disposición ya está presente. La falta de personal capacitado aparece como una de las razones centrales detrás de la baja evaluación de la accesibilidad, y al mismo tiempo como uno de los facilitadores más relevantes para todos los segmentos. Esto es clave porque muestra que el salto de calidad no depende únicamente de grandes inversiones o de reformas complejas. También depende de protocolos claros, hospitalidad, sensibilidad, anticipación y formación continua.
  • La accesibilidad cultural aparece como una agenda de futuro para toda la industria. Muchas de las barreras detectadas para personas con discapacidad también afectan a otros públicos: personas mayores, acompañantes, embarazadas o quienes atraviesan limitaciones temporales. En Argentina, se estima que 4,4 millones de personas viven con alguna discapacidad, y que la silver economy representará más del 30% de la población en los próximos años. Esto permite ampliar la conversación: hablar de accesibilidad cultural no es hablar de una excepción, sino de la capacidad de la industria cultural para responder a una sociedad cada vez más diversa, longeva y que espera ser acompañada en sus diversas necesidades a lo largo de todas las etapas vitales.